Calzadas romanas en Hispania

Calzadas romanas en Hispania

 

La Vía del Norte: Unía Tarraco con la Vía de la Plata a través de Ilerda, Cesaraugusta, Numantia y Clunia.

La Vía del Atlántico: Se iniciaba en Lucus Augusta y recorría el frente atlántico luso hasta Onuva.

La Vía Meseteña: Unía el norte hispano con la Vía Augusta.

La Vía XVII de Braga: (Bracara Augusta ) a Astorga ( Asturica Augusta ), la ruta más directa que pasaba a través de Chaves.

La Vía Nova de Braga: (Bracara Augusta) a Astorga (Asturica Augusta).

– La Vía XIX Braga: (Bracara Augusta) Astorga ( Asturica Augusta ), ruta diferente de la vía XVIII.

– La Vía XX Braga: (Bracara Augusta) Astorga ( Asturica Augusta ), por la vía marítima ; esta vía de la costa llega hasta Brigantium ( La Coruña ); a partir de Lugo, se incorporaba a la vía XIX para llegar a Astorga.

– La Vía Lusitanorum: En el Algarve Baesuris, Balsa, Ossonoba ( Faro ), Milreu, Cerro da Vila, Lacobriga ( Portugal ). 

 

Existían numerosas vías secundarias que unían prácticamente todo el territorio.

 

Caminando por las calzadas romanas

 

– PARQUE NATURAL  SIERRA DE GRAZALEMA . CADIZ

SENDERO SEÑALIZADO . LA CALZADA ROMANA 

 Longitud:  3,4 km   Dificultad:  Baja   Tiempo estimado:  2:00 h  

Este sendero nos lleva desde Benaocaz a Ubrique a lo largo de una calzada romana en buen estado de conservación. La parte final, hacia Ubrique, se adentra en un encinar con algunas explotaciones ganaderas. Ya en esta población, merece la pena acercarse, entre otros sitios de interés, a admirar alguna de sus típicas fuentes.

 

 

 

 -CALZADA ROMANA  DE LA FUENFRIA. MADRID

Longitud: 4 km 

Los puentes romanos y la calzada de Cercedilla fueron declarados Conjunto Histórico-Artístico y Arqueológico Nacional en 1983.

Antiguamente unía Madrid con Segovia. La calzada actual no corresponde exactamente con la existente en tiempos romanos debido a las modificaciones a las que fue sometida, sobretodo en el siglo XVIII. Es conveniente comenzar esta ruta en Cercedilla y desde ahí tomar la carretera que te guiará a “Las Dehesas” donde encontrarás un puesto de información que te proveerá de mapas y advertencias para asegurar tu bienestar. Cruzando numerosos puentes, en el que destaca el Puente Descalzo, llegaremos al puerto de la Fuenfría situado a una altitud de 1793 metros .

-CALZADA ROMANA  CASARABONELA  (MÁLAGA).

Casarabonela (Málaga) a lo largo de la antigua Calzada Romana de este municipio.

* Distancia: 11 km.

* Dificultad: Media

 * Duración 4-5 horas

 Dicha calzada discurría desde Álora (Lluro), pasando por Casarabonela (Castra Vinaria) hasta Ronda la Vieja (Acinipo). Tiene un recorrido de unos 1.600 ms con un desnivel de 250 ms. Acaba en el carril que desde el Puerto de los Martínez se dirige a Jorox.

– CALZADA ROMANA  PUERTO DEL PICO  (ÁVILA) 

Una de las mejor conservadas de España, que cruza el Puerto del Pico (Ávila). Impresionante obra que ha resistido el paso del tiempo y que con un magnifico trazado salva el importante desnivel de la vertiente meridional del puerto.

Esta antigua Calzada Romana, llamada Cañada Real Leonesa cruza la Sierra de Gredos por el abrupto Puerto del Pico, camino de las dehesas y pastos invernales de Extremadura.

Son tres kilómetros de enlosado con una pendiente del 15% entre Cuevas del Valle (848 m) y el Puerto del Pico (1.352 m) aquí coincide con la Cañada Real Leonesa Occidental. Este paso lo utilizaron los romanos para subir el hierro de las Ferrerías de Ávila (Arenas de San Pedro).
Esta calzada es de origen romano, aunque no es una de las vías principales de aquel imperio. Es posiblemente una de las mejor conservadas de España.

– CALZADA ROMANA de BRIVIESCA a CEREZO de RÍO TIRÓN, BURGOS

 Aunque el camino parezca uno cualquiera, a través de los paneles informativos se aprende a identificar las características de una auténtica Vía romana bien conservada, cómo se construyó y para qué servían las calzadas romanas.

 A lo largo del recorrido encontrarás varios mojones:

 •Verdes,  el tramo coincide con el de la Vía Romana.

•Azules, el tramo es alternativo y no coincide con la Vía Romana.

Estos miliarios (mojones de época romana) se colocaban junto a la calzada para indicar la distancia hasta la próxima ciudad importante. Contaba con una inscripción en latín en la que podía aparecer el nombre del emperador que ordenó su construcción, el de la ciudad y una cifra que indicaba la distancia en millas.

Si se dispone de dos coches, es aconsejable dejar uno al final del recorrido. El recorrido a pie dura aproximadamente 3 horas, la mitad en bicicleta. Hay un área de descanso para recuperar fuerzas.

– CALASPARRA, MURCIA 

 CALZADA ROMANA   –   FARO DE PORTMAN

Punto de partida  :  Collado del Moro

Punto de llegada :    El mismo

Distancia  :   6 km

Duración  :   3 horas

Dificultad:    Baja

 Podemos dejar nuestro vehículo junto a la carretera de Portmán, al comienzo de la carretera del llano del Beal.  Comenzamos el recorrido en el Collado del Moro, con una vista de la bahía de Portmán, caminando en dirección a ella. Pocos metros más abajo y a la izquierda encontraremos el indicador de Calzada romana, que nos indica que debemos abandonar la carretera asfaltada.

La calzada se conserva bien en su tramo inicial, pero a lo largo del barranco encontraremos tramos muy deteriorados.

– HUESCA

CALZADA ROMANA  – VALLES DE HECHO, ANSO Y BERDUN 

Duración aproximada 3 h. (Ida y vuelta).

Dificultad:  Fácil

El vestigio más importante que se conserva de la época Romana es la Calzada Romana, Vía que unía el Benearnum (Béarn, Francia) con Caesaraugusta (Zaragoza), por ella pasaban las legiones romanas y carruajes.

Entrando por el Puerto del Palo, desciende por las Foyas y Guarrinza, pasando por la Boca del Infierno (el tramo mejor conservado), hasta el Valle de Echo, siguiendo el curso del Aragón Subordán hasta Puente la Reina. Son perfectamente visibles algunos tramos como el puente del cementerio en Siresa, Lo Sacadero, Boca del Infierno, Selva de Oza, etc.

Acceso: Salir de Siresa dirección a Oza y a unos 6 Km. nos encontramos con el Puente de Santa Ana (desvío a Gabardito), aparcar el coche y comenzar la excursión.

Recorrido: Una vez estacionado el coche, observamos a la izquierda de la carretera, dirección Oza, la G.R. 11 (marcas rojas y blancas), la cual seguimos.

El 1er tramo de Calzada (el mejor conservado), va ganando altura suavemente entre pinos, hayas, arces y avellanos, pasando por encima del túnel de la “Boca del Infierno”. Este tramo es más ancho y podemos observar el empedrado del suelo que nos muestra lo que fuera la Calzada. Más adelante nos encontraremos con los restos del torreón de Felipe II, antigua torre vigía que defendía el paso (1.200 mts.). Una bajada en zigzag por el bosque nos deja en la explanada del Campamento San Juan de Dios, desde donde siguiendo la carretera unos diez minutos en dirección a Oza, llegamos hasta el puente de Sil, lo cruzamos y seguimos la G.R. 11.

Este tramo es más estrecho, con un precioso bosque mixto de pinos y hayas que va paralelo al río Aragón – Subordán, cruzamos más tarde el barranco de Espata, a partir del cual bajamos ya suavemente hacia la pradera de Oza. En este tramo observaremos el Castillo de Acher, el Rincon de Alano y el maravilloso bosque de Oza.

Excursión sencilla, muy bonita para poder apreciar la fauna y flora de uno de los bosques más bonitos del Pirineo.

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Los Castros. Cultura castreña.

Información básica:

Desarrollo:    a partir del siglo VI a.C. y hasta el III d.C.

Mayor esplendor:   Edad de Hierro

Tipología:   en Galicia, tanto el castro como las viviendas son de forma circular u oval.

Tamaño:  reducido, próximos entre si, con un número reducido de chozas (entre 10 y 20).

Emplazamiento:  se ubican en lugares donde prima el valor estratégico del lugar y sus posibilidades defensivas. Generalmente se buscan lugares elevados casi siempre inaccesibles por algún lado aprovechando escarpes rocosos o enmarcados por ríos. En la costa se construían sobre cabos o promontorios, de forma que aseguraban la defensa por gran parte del castro. Importancia capital tiene la facilidad de captación de agua.

Se trata de una cultura en la que los elementos célticos son incuestionables, pero que presenta rasgos y costumbres peculiares que no encajan con lo que sabemos de los celtas y que debemos atribuir a un primitivo aporte indoeuropeo, seguramente ligur o ilirio, o de ambos.

Un castro es un recinto amurallado con piedra, casi siempre de forma circular adaptándose al terreno, en cuyo interior se disponían las viviendas también de planta circular, sin orden aparente. En los castros de mayor antigüedad las viviendas se construían de tapial ( barro y ramas), más tarde se levantan con piedra y en ambos casos el techo se fabricaba con paja. El suelo de tierra  y el lugar de la lumbre se rodeaba con piedras. 

 Lo que si es cierto es que los castros representan el rasgo más característico de los pueblos del norte y noroeste de la Península Ibérica durante la Edad de Hierro. Los castros no son exclusivos de este área, pero aquí tienen características peculiares que los distinguen de otros castros peninsulares:

–          La organización de las defensas

–         La distribución interior del habitat

–         Los materiales empleados en la construcción

–         La organización politico-social

 AMBITO  GEOGRAFICO:  Se distribuyen por el norte de España: Asturias desde el río Navia, Galicia y zona norte de Portugal, hacia el límite con el río Duero. Por el interior llegaba a León, Zamora y Salamanca.

ENTORNO:  suelo relativamente pobre. Abundancia de robles y encinas.

CLIMA:  semejante al actual.

ALIMENTACIÓN:  el elemento básico de la dieta en los castros parece que fué la harina de bellota, propio de una economía principalmente relolectora. También cultivaban cereal (cebada, trigo, centeno…) pero en pequeñas cantidades.  Los rendimientos agrícolas eran muy escasos pues la técnica y las herramientas eran muy primitivas. La ganaderia era secundaria.

UTILES:  Hasta ahora se han encontrado escasos útiles relacionados con la labor de agricultura ( azadas y hoces ), en mayor número han aparecido molinos de mano.

COMUNICACIONES:  Se ha visto que las relaciones comerciales principales se llevaban a cabo a través del mar o por los ríos, llegando hasta las Islas Británicas o hasta el sur de Portugal. Los gaditanos llegaron a tierras galaicas buscando estaño, plomo y cuero, que cambiaban a los castreños por vasijas de barro, sal y objetos de cobre, siendo la base del comercio el trueque.

Por tanto, las rutas comerciales eran tanto marítimas como terrestres. En tierra utilizaban carros tirados por bueyes, en el mar se valían de barcas de cuero que pasaron a ser de tronco de árbol después de la romanización.

ORGANIZACIÓN  SOCIAL:  La gran abundancia de castros así como su diminuto tamaño, permiten hacernos a la idea de una sociedad muy poco vertebrada y con grandes dosis de inseguridad.

Los hombres tenían el poder militar y la autoridad familiar mientras que las mujeres trabajaban la tierra. Las herencias se transmitían por línea femenina, heredando las hijas no los hijos. Según Estrabón: <comían en bancos corridos pegados a los muros de las casas, ocupando los puestos según la dignidad y la edad.>

La escasa diferenciación entre las cabañas de los castros, así como la pobreza de los ajuares encontrados, permiten pensar en una sociedad muy igualitaria, cuyo principal desvelo sería el cuidado de los siempre amenazados rebaños que pastaban en los alrededores del castro. Hasta la romanización no parece que existiera la propiedad de las tierras.

 EL HABITAT  CASTREÑO: Un castro de tamaño medio podía llegar a tener 250 habitantes.  Según los cálculos del censo hecho en tiempos de Vespasiano ( 73 o 74 d.C.) se supone una población superior a los 200.000 habitantes en esta zona.

En los castros más antiguos la ordenación del espacio era espontánea, adaptándose a la topografía. En la disposición de los castros se intuye una tendencia a la dispersión y al aislamiento geográfico. Buscaban lugares que ofrecieran buenas defensas naturales y añadían fosos, parapetos y en algunos casos murallas de bloques de piedra irregulares. A las murallas se accede a través de rampas o mediante escaleras de lajas de piedras. Los sistemas defensivos no suelen ser unitarios sino que existe una combinación de todos ellos: fosos, murallas, etc.

Las viviendas, chozas en realidad, eran circulares, exentas, con un hogar en el centro. Su tamaño reducido no llegaba a 20 metros y predominan las de piedra frente a las de tapial y adobe.

La romanización después del siglo I d.C. propicio una evolución en la técnica constructiva de las murallas haciendo más complejo el sistema defensivo. También evolucionan las viviendas en cuanto a su construcción (formas rectangulares con horno adosado a una pared) y a su disposición regular, formando calles pavimentadas y espacios abiertos.

 
Sobre la sociedad castreña Manuel Bendala nos dice:    “En las fases más antiguas los castros se  organizan interiormente en casas redondeadas y aisladas, una vieja tradición que nos remite a tiempos prehistóricos; constituyen un paradigma, no sólo de escaso aprovechamiento del espacio ocupado, sino de individualidad, ausencia de coordinación y de jerarquías sociales, quizá el mejor contrapunto a la idea del asentamiento planificado y sujeto a un plan que aplica una determinada autoridad comunitaria. Este tipo de casas se mantiene de forma muy conservadora en la que se considera cultura castreña por antonomasia, la «castrexa» del noroeste, propia de los galaicos y pueblos limítrofes, fundamentalmente los astures de las inmediaciones.”.
 

EJEMPLOS

 Entre los castros que he visto hay dos que me han impactado por su belleza : el castro de Baroña y el castro de Santa Tecla.
 
 
El  Castro de Baroña  está situado en el Porto do Son, en Barbanza, La Coruña. Coordenadas GPS:   42°41’41.40″N   –   9°1’57.10″O
El asentamiento está ubicado en una península de escasa altura, situándose su ocupación en los siglos I a. C. a I d. C. 
Poseía dos murallas a su alrededor y se conservan 20 viviendas de planta circular.  La muralla principal rodeaba el castro, formando una barrera altamente defensiva. La entrada al castro era en una rampa empedrada, hoy bastante deteriorada.
 
 
El castro de  Santa Tecla   situado en La Guardia, Pontevedra.
Coordenadas GPS    N 41º 54′ 10″  –   O 8º 50′ 45″
Cumple con las características típicas ya que está situado estratégicamente en el alto de un monte y está rodeado por una muralla defensiva.
Urbanísticamente se compone de construcciones irculares, omunicadas por calles estrechas, enlosadas y algunas pequeñas plazas. 
Las casas son de planta circular u ovalada, algunas con vestíbulo. De fábrica de piedra y cubierta de madera y paja con un pilar central de madera para su sustentación. No tenían vanos a excepción de las puertas.
Algunas viviendas de planta rectangular son posteriores, de influencia romana.
 
 

Calzadas Romanas

 

 Vias romanas

 

‍Las vías de comunicación dentro del Imperio Romano tejieron una amplia red por gran parte del territorio, uniendo entre sí y con la capital, Roma, las principales ciudades y puestos militares estratégicos.

‍El centro de todas estas vías de comunicación era Roma. La vía Aurelia, la vía Ostiense o la vía Tiburtina son algunas de las grandes avenidas que hacia y desde el centro de la ciudad la ponen en comunicación con puntos neurálgicos del imperio. Pero es sin duda la vía Apia ( año 312 a.C.) una de las mas conocidas y que mejor muestra el arte constructor de los romanos.

‍En su inicio fueron simples caminos, que libres de vegetación y de grandes obstáculos facilitaban enormemente el avance de los carros o la marcha rápida de ejércitos pero pronto comenzaron a realizarse mejoras, en especial en aquellos que unían los puntos más importantes.

‍Algunos caminos se reforzaron con adoquines o losas de piedra que permitieron transitar por lugares que la lluvia y el lodo impedían con anterioridad. Otros se convirtieron en prolongaciones de las avenidas de entrada y de salida de Roma, que a lo largo de cientos de kilómetros constituyeron las vías principales.

Constaban de una base apisonada sobre la que colocaban los adoquines y las losas sementadas, reforzándose los bordes con piedra formando arcenes y bordillos. La estructura de las vías principales era de gran robustez hasta el punto de que todavía en la actualidad son transitables.

“Lo primero que se debe hacer es cavar surcos, borrar los caminos antiguos y cavar profundamente sacando la tierra; después se debe rellenar de nuevo el hueco que se ha excavado y preparar un buen soporte para la parte inferior, para que no ceda el suelo y las piedras no tengan una base falsa y unos cimientos inseguros. Después se debe trabar el piso de la vía, añadiendo, por ambos lados, bordillos y bloques puntales. ¡Oh, cuántas manos trabajando a la vez! Unos talan el bosque y dejan libre el paso por las montañas. Otros levantan las piedras y cubren la obra con la cal en polvo que sale del horno y con toba volcánica. Otros drenan a mano las lagunas y desvían los riachuelos.”
                                                                                                                                                                                       Estacio, Silvas, 4, 3, 40-55
 
 
CONSTRUCCIÓN:
 
Se realizaban sobre caminos ya existentes, sobre senderos y caminos de tierra, y requerían un gran trabajo: drenaje, excavación, aplanamiento, empedrado, etc. Para la construcción de una vía, en primer lugar se definía el trazado y se marcaban dos surcos paralelos separados a dos o dos metros y medio; se excavaba el espacio entre los surcos y se llenaba el hueco con cuatro capas de distintos materiales, siendo el último de ellos el pavimento.
 
Pavimento o stratumen (de donde deriva en castellano el término estrato). Su superficie estaba formada por losas ligeramente ovaladas, de tamaño mediano.
Nucleus: estaba formado por arena y cal mezclada con cantos rodados y todo ello prensado.
Rudo: formado por cascajos (arena y grava mezclada con mortero) sobre los cimientos.
Statumen: cimientos bases que dependían del tipo de tierra en la que se construyese
 

 DATOS:

– Las vías romanas solían tener entre cuatro y seis metros de ancho.

– En los accesos a Roma las calzadas tenían 12 metros de ancho con un tercio de esta superficie dedicada a aceras.

– A cada mil pasos había unos monolitos macizos de forma cilíndrica y de unos dos metros de altura llamados miliarios.Un miliarii, miliario, separador por cinco mil pasos romanos, una milla romana, 1.468m. En ellos estaba expresada la distancia entre aquel punto y el de partida. 

– Para nivelar el terreno utilizaban un groma (*) y un chorobates (**).

– Había caminos militares y caminos vecinales.

– Atendiendo a su construcción hay tres clases de caminos: calzadas enlosadas, afirmadas y simplemente allanadas o explanadas.

– Las calzadas principales contaban con posadas cada 30 millas, llamadas Mansiones en las que tenían dispuestos cuarenta caballos con el número necesario de carros, bueyes y otros anímales de carga para la conducción de efectos, bagajes y toda la impedimenta militar.

– Reciben en latín el nombre de viae, asignándoles a cada una de ellas el nombre del magistrado que propuso o se encargó de su construcción.

– Los romanos llegaron a disponer de 85.000 km. de calzadas, que recorrían el Imperio de norte a sur y de este a oeste.

(*) – GROMA:

Groma egipcia: Un rudimentario instrumento egipcio, denominada groma egipcia, fue encontrada en una excavación en Al-Fayyum, Egipto, en 1899. Comprobando su forma podemos deducir que la groma romana probablemente procedía de Egipto. Sabemos que los griegos conocían ya la groma, y ciertos investigadores apuntan que fue introducida por medio de los etruscos en el mundo romano. 

La groma estaba formada en su parte superior por dos brazos de la misma longitud formando una cruz, ángulo recto entre ambos, estos brazos estaban unidos en el umbilicis soli mediante un elemento férreo el rostrum. En cada extremo de los brazos, llamada cornicula, se colocaba una plomada ( en cada brazo una en forma de pera y otra en punta). En el umbulicis soli se colocaba una quinta plomada para el centrado del aparato (colocar el eje principal en  dirección de la vertical en el punto de estación). El rostrum era cilíndrico en sus extremos, en uno de ellos se unía a los brazos en el umbilicis soli, en el otro extremo al ferramentum. La longitud aproximada del rostrum era de un pie (0.2963m). El ferramentum era un pie de hierro que sustentaba el aparato y cuyo extremo terminaba en punta para poder clavarlo sobre el terreno. El punto de estación se materializaba por medio de un elemento férreo traído por el gromatici o bien señalizado sobre el mismo terreno.

      

(**)-  CHOROBATE

Es una herramienta de comprobación de niveles utilizada durante la antigüedad romana, en particular, para la construcción de acueductos. 

Se trata de una regla en la cual se horadaba una ranura que el agrimensor llenaba de agua. En cada extremo de la regla, una plomada permitía comprobar la vertical. Al inclinar la regla, un simple control visual permitía apreciar el nivel del agua en la ranura. Mediante esta observación, era posible deducir la inclinación que debía darse al acueducto para garantizar en la obra la misma inclinación. 

El chorobate se equipaba con 2 visores en cada extremidad de la regla. El espacio entre los dos visores definía la precisión de la medida; las reglas tenían en general una longitud de 20 pies o sea alrededor de 6 metros. Cuando el viento no permitía el uso de las plomadas para el ajuste, se utilizaba la ranura superior que se llenaba de agua para definir el nivel del aparato.